Cerca De Las Cloacas.

He estado asociado en varias organizaciones. Siempre con el espíritu de apoyarlas, nunca por el servicio de gestoría que proporcionaban. Algunas han desaparecido y otras cayeron en manos de simples gestores sin aliento de trabajar en la dura tarea de defender al taxista ante administradores y reguladores de la profesión que más intervenida existe. El taxi de Barcelona.

Hubo un tiempo que estuve en una asociación “diferente”, independiente y que utilizaba como herramienta de expansión Internet. En esta ocasión el muro no fue la administración, si no los propios taxista que estábamos al cargo de esa organización, pues, algunos, somos como pequeños dictadores que se basan en el infantil principio de “o es como yo quiero, o lo rompo”, y acabó desapareciendo.
A raíz de esta experiencia tan repulsiva decidí no involucrarme nunca más en ninguna asociación, y pasar a ser simple observador de las cosas que pasan alrededor del taxi. Pero no pude. Quizás sea por impulsos de no estar de brazos cruzados cuando ves una injusticia que, desde niño, me inculcaron en mi casa. Quizás el estar al día de todo lo que pasa en nuestro mundo me hace estar inquieto ante la pasividad del taxista en general. Le da igual ocho que ochenta.
Hace unos años estuve en la comisión de mi asociación para negociar, (mejor diría para discutir) las tarifas del taxi, y descubrí la verdadera cara de la política barcelonesa que, por lo que veo se puede trasladar a todo el panorama nacional, me dejó perplejo al ver como se gobierna un sector de forma tan asquerosa e hipócrita. Era como estar en una cloaca desasistida durante años y encontrar lo peor de una sociedad aparentemente controlada para y por el bien de los gobernados. Descubrí claramente que la primera función de un político puesto a dedo para regular un sector es la de trabajar para su partido.
Hace un par de meses soy secretario de mi asociación, por lo tanto, vuelvo a estar cerca de las cloacas.

3 comentarios sobre “Cerca De Las Cloacas.”

  1. Es cierto, la política no intenta beneficiar a las personas, sólo al partido de la que dependen. Por desgracia el taxista también ha dejado de luchar y prefiere que sean los demás los que decidan por el. Y así nos va.
    Gracias MANGO por todo.

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