Está claro que los intereses de unos, menospreciando soluciones que evitarían el colapso de licencias en un futuro, pueden hacer que se llegue a algo como en el Área de Barcelona, pues los errores pasados traen hoy al sector barcelonés a una actividad tan poco rentable que se ve sometida a los caprichos de mediocres políticos como los que existen en el Instituto Metropolitano del Taxi de Barcelona.

Cometer el mismo error en el Camp de Tarragona podría condenar el futuro económico del taxi de esta región. No hay nada mejor para un político que esta al cargo del sector del taxi saber que el taxista está obligado a trabajar 12 o 14 horas para subsistir, pues con su política de gestión del servicio puede someter a un régimen de semi-esclavitud al autónomo titular de licencia como el de Barcelona.

El que mejor conoce el sector es el taxista, y no hay técnico municipal ni político de turno que sepa lo suficiente como para dejarle en sus manos los destinos del taxi. No cometan el error de aumentar licencias, pues será una solución buena para hoy, (y para algunos), pero puede llevar al caos en un futuro. Si hay municipios que se ofrecen a cubrir las carencias de otros, creo que lo mejor es crear un área donde todos los taxis gocen de las mismas posibilidades y no se tenga que caer en el error de crear más licencias en un solo municipio.

Fíjense en Barcelona cómo está es servicio de taxi. Como calidad-precio inmejorable para el usuario, pero como rentable nefasto para el titular por culpa del excedente de licencias y la mala gestión del servicio que, con sus normas hechas desde un despacho las cuales sólo hacen que abrir horarios libres para dar más servicio pero nunca para retirarnos a descansar cuando sobramos en la calle, nos vemos cada vez más humillados en nuestra profesión sin ver solución alguna, ya que estamos en manos de políticos mezquinos.

No se equivoquen y piensen en el futuro. La solución errónea de hoy puede ser la desesperación de mañana.

Cuando el problema de los taxis del Prat porque no querían compartir el aeropuerto de Barcelona, y que al final se incluyeron todos, es una muestra clara de lo que pasará en Tarragona. Al principio podrán dar servicio a la perfección, pero si sube la demanda tendrán que ampliar el área y es cuando esas licencias dadas hoy serán las que sobren. Vendrá la semi-esclavitud al Camp de Tarragona.